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Primerizas #07: Florencia Clavet


Hace mil años, Florencia y Violeta trabajaban juntas en el bar de la Boutique del Libro, clásica librería y mini disquería palermitana, y luego se dejaron de ver. Pero el mundo es chico y las noticias corren rápido, así que de alguna manera nos enteramos de que había sido mamá, y obviamente le mandamos las preguntas. De paso, aprovechamos para recomendar el blog de Flor, donde muestras sus pinturas, que son lindísimas.

Hola Flor. ¿Qué sentiste cuando te enteraste de que ibas a ser madre por primera vez?

Recuerdo que por ese entonces trabajaba en el bar de la Boutique del Libro. Notaba algunos cambios en mi cuerpo y también cansancio, y con las chicas nos reíamos mucho detrás de la barra, me decían “Flora, ¿no estarás embarazada?”.  Con Juan fuimos varias veces a comprar el test, pero daba negativo, así que mi respuesta siempre era “no”. Pero los síntomas seguían. Finalmente hicimos un nuevo test, me acuerdo que Juanito estaba muy ansioso, mientras que yo tenía una mezcla entre alegría, miedo, ansiedad… Lo hice, miré, daba positivo, salí del baño y a Juan no le dije nada. “¿Y?”, me pregunta, y yo: “no, hay que esperar”. Fue, miró y me dice: “¡ya lo sabías!” ¡Ja! Cómo lo hice sufrir. Fue una sensación rara, y enseguida llamamos a la familia. Las ganas de compartir la alegría fueron instantáneas, no pensamos para nada en eso de que conviene esperar tres meses.

¿Cómo reaccionaron los demás?

Primero llamé a mi madre y le dije que se sentara. Pensó que la estaba jodiendo, porque siempre la cargábamos con que iba a ser abuela, así que costó que lo creyera. Pero finalmente se dio cuenta de que era verdad, y como es su primer nieto se súper emocionó. Juan ya tenía dos sobrinitos, ambos de apenas un año, entonces llamó a sus hermanos para preguntarles cómo había sido el momento en que se habían enterado de que iban a ser padres, y ahí nomás les dio la noticia. Sus padres ya estaban un poco más acostumbrados porque tenían dos nietos, y la pregunta era cómo iba a hacer la abuela con tres bebés chiquitos y sólo dos brazos. Mi hermana se puso re contenta, pero como vive en el exterior también le daba un poco de tristeza no poder estar más cerca para compartirlo.

¿Le tenías miedo al parto?

No, miedo no, tenía intriga. Desde que me enteré, me lo tomé con tranquilidad. Mi vida siguió igual, no es que por estar embarazada me senté y no hice más nada (igual me cuidaba). Yo practico natación, y nadé hasta los ocho meses, era una sensación increíble, cómo se movía adentro del agua. Nunca pregunté ni leí nada sobre el embarazo, sólo prestaba atención a lo que me decía el médico, y creo que estuvo bien, porque cuando fui al curso noté que había gente muy paranoica, que hacía preguntas que no daban… Eso te come la cabeza y terminás teniéndole miedo al parto. Mi situación particular fue muy cómica. Ya sobre el final nos fuimos a la casa de mi madre, que vive en Caballito, cerca de la clínica, porque a nosotros nos habían cortado el gas. Yo ya estaba re cansada, y me fui a comprar lana para tejerle al pequeño Salvador un ponchito, siguiendo instrucciones por YouTube. Esa noche me desperté a la madrugada para ir al baño, y sentí algo raro. No tenía idea de lo que era una contracción, por más que me lo hubieran explicado, así que me quedé en la cama pensando “bueno, ya va a pasar”. Pero no se me pasaba, así que lo desperté a Juan (¡me re costó!), y los dos muy tranquilos esperamos el momento de salir para la clínica. Cuando a él le pareció que había que salir, la despertó a mi madre, que se puso a hacerse el brushing y a pintarse las uñas para recibir a su nieto. ¡Increíble! Estaba como loca. Salimos para el sanatorio, y como yo estaba tan relajada, no me daban ni bola. Finalmente luego de que mi vieja moviera cielo y tierra, el obstetra vino con una onda displicente tipo “dale piba, sentate que te reviso”, y al toque pegó un salto y dijo: “¡tenés ocho de dilatación!”. A mi obstetra no lo encontraron, así que ahí nomás me atendió otro, y medio que se lo escupí: tres pujos y chat, ¡bienvenido Salvatore a este mundo! La verdad es que no se puede creer ese momento, no hay nada igual, no se puede entender cómo tenés una criatura adentro tuyo, se siente un lazo único.

¿En qué momento te cayó la ficha de que tenías un hijo?

Cuando me lo trajeron al cuarto, ahí cayeron las primeras. Luego cuando una manito tan pequeña te agarra la mano, y con sus miradas buscándote. Cuando te dice “mamá”. Hace unos meses atrás le salió el “mami” y fue terrible, te enamorás.

¿Cuál fue el mejor regalo que recibiste con motivo de tu maternidad?

Con Juan tuvimos la suerte de que sus hermanos tenían casi todo por mis sobrinos, así que nos prestaron muchas cosas. Pero mi hermana vino luego del parto, y le trajo una hamaca mecedora con sonidos y todas esas cosas yankis que se puedan imaginar. ¡Para él era Disney!

¿Cómo decidiste el nombre?

Si era nena pensábamos en Isabel o Renata, y de nene otra opción que había era Vicente, pero la verdad es que Salvador salió enseguida, porque Juan estaba de acuerdo, nos gustaba mucho a ambos.

¿Y ahora? ¿Para cuándo un hermanito?

Me gustaría, sobre todo porque Salvador ya está en una época en la que juega solo, y verlo te da cosa. La realidad es que tener un hijo implica un montón de cosas, y ni hablar en cuanto a lo económico. Pero no cabe duda de que ya vendrá…

¡Gracias Flor!

    • #Primerizas
    • #Florencia
    • #Clavet
  • 3 months ago
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Una idea de Violeta Castillo y Lucas Garófalo. 

Ayer un blog, hoy un programa de radio: sábados de 18 a 21 (hora argentina) por Nacional Rock, con Lucas Garófalo, Leandro Aspis, Agustina Gewerc y Violeta Castillo.
 

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