Primerizas #06: Cecilia Maciel

Mientras en Los caracteres preparamos una nueva sección sobre amigos con nombres extraños, vaya esta nueva edición de Primerizas que funciona como un eslabón perdido: es la historia de la recién llegada Astrud. Sí, es por la banda española, Ceci ya se va a encargar de contarlo más adelante. También recomendamos prestar atención a la experiencia de Ceci en la sala de partos, que revela un costado más bien oscuro de las clínicas. Les deseamos todo lo peor a las parteras mala onda. Y lo mejor a Ceci, a Fer y a Astrud.
Hola Ceci. ¿Qué sentiste cuando te enteraste de que ibas a ser madre por primera vez?
No hubo mucha sorpresa, porque con Fer queríamos ser padres. Yo me hice los análisis de preconcepción con mi ginecóloga a principios del 2011, empecé a tomar acido fólico, y creo que la concebimos en Montevideo a principios de marzo. Cerca de la fecha me compré el Evatest, y cuando llego el día limite (“si el sábado no me vino, nos hacemos el test”) lo hicimos y dio positivo. Fer repetía “¡dos rayitas, dos rayitas!” y yo no lo podía creer, miraba incrédula y maravillada el palito y pensaba “¿estará bien esto?”, al punto que una semana después, antes de irnos de vacaciones, me hice otro test, de hincha nomás, solo para asegurarme de que fuera positivo.
¿Cómo reaccionaron los demás?
La verdad es que todos se emocionaron muchísimo, familiares, amigos, compañeros de trabajo, no hubo nadie que no se pusiera genuinamente feliz por nosotros.
¿Le tenías miedo al parto?
Ufff, leí de todo para prepararme. Yo quería en lo posible tener un parto natural, y no le tenía tanto miedo a ese momento, hasta que llegamos a la semana 38, donde me puse insoportablemente ansiosa, frágil, llorona, ya no me aguantaba más, y no sé cómo me aguantaba Fer. Más que miedo, tenia muchísima incertidumbre, porque tuve un embarazo ideal, súper sano, casi sin acidez, sin vómitos, ¡y hasta sin contracciones! Justamente esto último me tenía mal, el no saber con qué clase de dolor iba a tener que lidiar el día del parto. Encima Astrud nació pasada la semana 40, ¡me moría de ansiedad! Pero finalmente llegó el dia. El 28 de noviembre empecé con las famosas contracciones en la madrugada (o sea no pude dormir nada prácticamente), y a eso de las ocho y media empezamos a anotar bien los tiempos, duración, etc. Tengo que admitir que no me parecieron tan dolorosas: era un dolor que se toleraba fácil con la respiración que te enseñan en el curso de preparto, pero tampoco te dejaba dormir, y encima acostada duelen bastante más que sentada o parada. Así estuve casi todo el día. Pensé que iba a ser largo el asunto hasta poder ir a la clínica, que es cuando las contracciones llegan cada cinco minutos. Ahí ya la sentía moverse a la gordita a full, me di varias duchas, Fer me hacía masajes, mis suegros llamaban cada media hora para ver si queríamos ir a la clínica. A las diez de la noche ya estábamos en los cinco minutos, y habían pasado las dos horas necesarias, así que nos fuimos. En el sanatorio Mitre nos recibió una partera, me hizo tacto y dijo que tenía cuatro de dilatación, pero que la bebé estaba muy alta, no se había encajado. Así que (después de hablar con mi obstetra por teléfono) me internaron y me dieron el famoso “goteo” para tener contracciones súper fuertes. Ahí se puso feo el asunto. Por suerte lo tuve a Fer a mi lado, porque en esos momentos el dolor me partió totalmente y no podía concentrarme en otra cosa (me acuerdo y lloro). Él me agarró de las manos y empezamos a respirar juntos. Así la fuimos piloteando varias horas en la salita de la clínica. Yo seguía dilatando pero Astrud no se encajaba. La partera me dijo que probara yendo al inodoro de la salita, y durante las contracciones intentara pujar para ver si avanzaba. Pero nada. Encima la mina era medio conchuda, me decía que pujaba mal, me llegó a decir que yo tenía un problema de actitud. Yo la quería matar, pero me paralizaba el dolor, solamente le decía “no me retes, yo hago lo que puedo, no quiero cesárea”.En otro estado la hubiese mandado a la concha de su madre. (Gran paréntesis: había leído en muchos blogs casos de maltrato en las clínicas, y yo pensaba que me iba a poder defender, pero entre el miedo, el dolor y el cansancio, ni Fer podía hacer nada más que sostenerme la mano con amor y ayudarme a sobrellevar el momento. Después te quedás con un sabor medio amargo por haberte dejado tratar así. Mi obstetra, el anestesista y después las enfermeras fueron todos divinos, pero esa partera medio me cagó la experiencia. Ya veremos para el próximo de juntar unos mangos y tenerlo tranqui en casa). Cuestión que así estuve, pujando (mal) hasta las cinco de la mañana del martes, y nada. Tenía ocho de dilatación, pero estando tan alta no se podía avanzar. Vino mi obstetra y me preguntó si quería seguir esperando/pujando y yo, la verdad, después de un día entero de trabajo de parto, ya no tenía más fuerzas para hacer nada. Lloraba de dolor y quería ver a mi gordita. Así que Astrud nació por cesárea a las 5:49 del martes 29 de noviembre.
¿En qué momento te cayó la ficha de que tenías un hijo?
En la clínica, en el segundo día de internación, Astrud se puso a llorar sin motivo. No tenía hambre, no estaba sucia, yo pensé que quizás le doliera la pancita. Se me ocurrió hablarle y contarle lo que hicimos en el día, quién vino a visitarnos, etc. Como cuando ella estaba en la panza, y yo de repente le hablaba sobre lo que estaba haciendo en ese momento, o lo que iba a hacer en el día. Eso y unas caricias suaves bastaron para que se calmara y finalmente se durmió. Creo que cada tanto me cae la ficha de que somos padres y entro en pánico por lo flashero que es todo. Una vida que depende de nosotros, para siempre (o al menos por muchos años). Mejor no pensar nada y dejar que todo fluya :)
¿Cuál fue el mejor regalo que recibiste con motivo de tu maternidad?
¡La lactancia sin dolor fue el mejor regalo! Suena tonto, pero al principio me sentí frustrada y “poco mujer” por no haber podido tenerla por parto natural. Después, y a pesar de los dolores post cesárea, pude darle la teta lo más bien, prendió casi sin dolor, y verla crecer y llenar sus cachetitos todos los días me llena el corazón de felicidad. También venia leyendo sobre lactancia, tengo amigas que dieron el pecho y me decían que era súper sacrificado al principio, las grietas, la mastitis, la fiebre, me decían que a pesar de estos contratiempos no bajara los brazos, que dar la teta es lo mejor para la bebé, así que venía mentalizada también para sufrir con ese tema. Pero ni un dolor, apenas una grietita que se fue a los pocos días.
¿Cómo decidiste el nombre?
A los pocos días de enterarnos del embarazo nos fuimos de vacaciones a Merlo, San Luis. Ahí empezamos a tirar nombres de nena y nene, y los definimos bastante rápido: Astrud y Simón. Cuando volvimos, anunciamos las dos opciones a los más cercanos. Astrud es por la banda española más que por la cantante brasilera, pero cada vez que nos preguntaban había que tener a mano el speech porque nadie entendía, así que optamos por decir que era “por una cantante brasilera”, breve y conciso. Al final no la pudimos anotar como Astrud, nos dieron mil vueltas en el CGP y en el consulado de Brasil/Alemania/ Noruega. Así que la anotamos como Astrid, pero seguirá siendo Astrud para todos.
¿Y ahora? ¿Para cuándo un hermanito?
¡Yo quiero! Pero vamos a esperar, estamos demasiado verdes con la paternidad. Dentro de mínimo tres años vamos por la revancha con parto natural :)
¡Gracias Ceci!
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